El proceso desarrollado desde el 2020, ya tiene dos iniciativas en marcha

Tres nuevos proyectos se suman al fondo interno de Investigación ESP 2022

Potenciar el área de investigación dentro de la Escuela de Salud Pública es uno de los pilares establecidos en el Plan de Desarrollo de la Unidad Académica (PDU), en el que se ha avanzado en los últimos cuatro años en todas las áreas del quehacer institucional. En este sentido, los esfuerzos realizados en esta área, permitieron a finales del 2020 iniciar el primer llamado a participar del fondo de investigación ESP  y el segundo de ellos durante el 2021.

Tal como explica el Dr. Rubén Alvarado, Coordinador de Investigación, el objetivo central de este fondo es “potenciar la productividad científica de nuestra Escuela, particularmente en académicos y académicas  jóvenes, de manera que puedan acceder a desarrollar proyectos de investigación, y así aumentar la cantidad de publicaciones relacionadas con esos proyectos, lo que permite -sobre todo en investigadores jóvenes-  poder iniciar una línea de trabajo”.

Pero además, se han propuesto un objetivo de aprendizaje para los/las investigadores/as ya que se trata de un fondo competitivo “que considera un proceso de postulación, seguimiento y evaluación, a través de un plataforma informatizada que se asemeja a una postulación a los fondos habituales de ANID, tales como Fonis, Fondef y Fondecyt. Esto les permite a ellos/as  hacer una postulación estructurada y ser evaluados en forma estandarizada, con parámetros similares a los que usa ANID, siendo entonces un excelente proceso de aprendizaje para futuras postulaciones” explica Alvarado.

Investigaciones orientadas en violencia de género y  salud mental ya en marcha

Para el primer llamado a fines del 2019, se recibieron cinco postulaciones de académic@s de distintas áreas de la Escuela y  sólo dos de ellos pasaron a la etapa de financiamiento, estos fueron "Evaluación de la red de atención en salud a víctimas de violencia sexual en Chile" liderado por la Dra. Francisca Crispi del programa de Políticas, Sistemas y Gestión en Salud, y el segundo de los proyectos fue el denominado “Perspectiva de derechos, género, territorialidad y participación social: desafío pendiente en los procesos de reforma a los servicios de salud mental” a cargo de la Psicóloga Olga Toro, jefa del programa de Salud Mental.

Ambos proyectos ya llevan alrededor de 10 meses de desarrollo, tiempo en el cual lograron conformar los equipos de trabajo y el  Comité Asesor de cada Proyecto, en el cual participan representantes de distintas organizaciones que  les ayudan a enriquecer el diseño e interpretación de resultados.

En el caso del proyecto de la Dra. Francisca Crispi, a la fecha ha logrado completar la caracterización de las víctimas partir de la encuesta ENVIF, individualización de las prestaciones que entrega la red a través de los REM y aplicación de una encuesta a las Unidades Clínico Forense Hospitalarias de la red pública de atención. “Nos hemos enfrentado a un fenómeno que es tremendamente complejo y sensible, y en el cual como sociedad tenemos una gran deuda. Hasta la fecha hemos evidenciado la falta de registros unificados y enormes brechas en la atención. Esperamos el proyecto pueda contribuir con recomendaciones para fortalecer la red de atención a las víctimas de violencia sexual, y que el sistema de salud logre ser un espacio de reivindicación para las mujeres” detalla Crispi.

Por su lado el equipo de Olga Toro, logró una revisión de alcance de los últimos diez años respecto de cómo se han evaluado y medido las perspectivas de derechos, género, territorialidad y participación social en los sistemas de salud mental, además ya iniciaron  el análisis de datos históricos de la actividad de los servicios de salud mental, en dicho contexto. En este caso, según explica la misma investigadora “los resultados preliminares nos muestran que este campo de conocimiento aún es muy inicial, a pesar de que estas perspectivas tienen mucho desarrollo conceptual. Esto demuestra algo que sospechábamos y que motivó la investigación: no existen aún indicadores y medidas adecuadas para evaluar si estas perspectivas están realmente desplegadas en la implementación del modelo de salud mental comunitaria”.

En cuanto a lo que se viene, la Dra. Crispi detalla que en los próximos meses del proyecto “se debe completar una evaluación de brechas entre la oferta de prestaciones y demanda por parte de las víctimas; así como el desarrollo de la fase de campo y análisis de las secciones cualitativas del estudio. Todo esto contribuirá a la realización de una evaluación integral de la atención a las víctimas de violencia sexual en la red de salud”.

En el caso de Olga Toro deben  avanzar en la conceptualización de indicadores cuantitativos y cualitativos para la evaluación de las cuatro perspectivas estudiadas, y su operacionalización. “También debemos evaluar algunas instalaciones de servicios de salud mental con instrumentos estandarizados, y esto es un desafío, pues sabemos que los equipos están muy sobrecargados por el contexto de pandemia. A lo anterior se suma un seminario sobre la evaluación de la calidad de los servicios de salud mental basada en el enfoque de derechos humanos, en donde invitaremos a organizaciones de usuarios, gestores de servicios y las comisiones regionales de protección de los derechos de las personas con enfermedad mental”.

La relación del trabajo conjunto con los estudiantes ha sido relevante para el desarrollo de ambas iniciativas, mientras que junto a la Dra. Francisca Crispi hay dos tesistas trabajando  en evaluaciones cualitativas de la red asistencial en servicios de salud en la Región Metropolitana. Por su parte en el equipo de la Psicologa Olga Toro se integraron tres tesistas del Magister de Salud Mental y Psiquiatría Comunitaria como colaboradoras del proyecto.

Generación de investigación desde el Samu, hasta Quilquico, desarrollando una herramienta digital

En el último llamado del fondo de investigación se seleccionaron tres nuevos proyectos, los cuales están prontos a iniciar, tal es el caso de las iniciativas de los doctores Jorge Ramírez del Programa de Salud Global, el Dr. Sebastián Medina del Programa de Salud y Comunidad y del Psicólogo Esteban Encina del Programa de Salud Mental.

Para el equipo que lidera el Dr. Jorge Ramírez el objetivo será “Evaluar el impacto del sistema pre hospitalario en el pronóstico del Paro Cardio Respiratorio extra Hospitalario en la Región Metropolitana entre julio de 2022 a junio de 2023”, para esto la recopilación de información se iniciará en el segundo semestre del 2022 y el primero de 2023, a través de un equipo del SAMU Metropolitano que incluye profesionales de diversas áreas, así como también desde la misma Escuela donde se suman académicos y académicas como Cristian Rebolledo, Tania Alfaro y Karla Yohannessen.

Según explica el Dr. Ramirez “esta investigación buscará entender ¿cuánto  ayuda el buen funcionamiento del sistema de ambulancias SAMU en mejorar las posibilidades de sobrevida de las personas que presentan un paro de cualquier causa? En términos de propósito, esperamos avanzar en los sistemas de registro de la institución para equipararlos a un estándar internacional mínimo, ya que no existe una recopilación tan completa y formal en los últimos 10 años en el país. Lo que a su vez permitirá abrirnos puertas hacia la mejora de recursos, protocolos y gestión de esta patología tiempo-dependiente”.

Por otro lado, el proyecto encabezado por el psicólogo Esteban Encina buscará desarrollar un sistema digital para la evaluación, seguimiento y recomendación de estrategias de participación comunitaria para dispositivos y redes de salud mental, “que sea de dominio público, disponible para los servicios de salud y comunidades que permita orientar el desarrollo de más participación en salud mental. Monitorear el desarrollo de la participación en salud; contribuir al estudio, registro y medición de la participación en salud y a s u vez contribuir a la colaboración de gestión de conocimiento por parte de pares (horizontal)”.

Para el académico es importante reconocer cómo la participación comunitaria en salud (PCS) se postula frecuentemente como una estrategia transversal que contribuye a abordar estos desafíos “sin embargo, los estudios suelen concluir que los componentes específicos de las estrategias de participación son poco claros. Por eso sostenemos que esta ambigüedad conceptual y consecuente ausencia de métricas básicas en materia de participación, obstaculiza su desarrollo, es por ello que nos hemos centrado en Desarrollo de un Sistema de Evaluación, Seguimiento y Recomendación de PCS para los dispositivos de salud. El que contribuya a fortalecer la participación comunitaria en el sistema de salud, así como generar métricas para estudios observacionales sobre factores que favorecen la PCS y la forma en la que esta contribuye a los resultados de salud poblacionales” detalla Encina.

El tercer proyecto seleccionado lleva por nombre Alimentación, territorio y salud: exploración sociocultural y participativa con la comunidad educativa de la Escuela Rural de Quilquico, Chiloé, según explica el Dr. Sebastián Medina, investigador principal del proyecto, el objetivo se centra en “caracterizar los conocimientos tradicionales, discursos y prácticas alimentarias agroecológicas locales consideradas como protectoras para la salud humana y del territorio. Se problematizará la malnutrición por exceso y por déficit, ligada a las condiciones básicas para la vida de comunidades rurales particularmente en Chiloé, donde han emergido propuestas orientadas a potenciar desde la niñez, la agricultura familiar, campesina e indígena como modos sustentables de producción de alimentación sana, culturalmente pertinente y con menor impacto medioambiental asociado a contextos de ruralidad, que este proyecto espera sistematizar”.

El estudio iniciará en marzo del 2022 con la comunidad educativa de la Escuela de Quilquico (estudiantes, profesores, familias y actores locales relevantes), el trabajo se realizará a través de una exploración comprensiva, participativa y pedagógica “que fomenta la autonomía de los colectivos para construir sus propias nociones de salud y enfermedad. De este modo, se pretende profundizar el proceso de rescate y valorización de diversos elementos de la identidad cultural local a través de herramientas metodológicas que faciliten el diálogo e intercambio lúdico y simétrico de conocimientos, los que incluirán talleres comunitarios, recorridos a huertas familiares, entrevistas a distintos actores reconocidos como relevantes, entre otros, donde los estudiantes y sus familias tengan un rol preponderante. Luego durante el año 2023 se realizará el proceso de sistematización y análisis de la información, realización de encuentros para retroalimentación en terreno, difusión de la investigación con actores pertinentes a nivel regional, y participación en instancias académicas nacionales e internacionales” explica Sebastián Medina.

Finalmente, cabe señalar que todos los proyectos que iniciaron su trabajo y aquellos que los comienzan este 2022, han debido sortear diversas situaciones ligadas al periodo pandémico por Covid-19 que estamos viviendo, sin embargo, el trabajo colaborativo de todos los equipos que involucra académicos de otros programas, otras facultades, alumnos tesistas e incluso comunidades han enriquecido todo el proceso de aprendizaje que tiene como principal objetivo este fondo de  investigación interna.

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