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Promoción de la Salud Mental en Independencia

Promoción de la salud mental: una caracterización de su práctica. Revisión panorámica y recomendaciones para su desarrollo en Atención Primaria."

¿En qué consiste nuestro proyecto?

El objetivo de esta investigación es fomentar la implementación de prácticas y acciones en promoción de la salud mental (PSM) en Chile, a través de su caracterización y de nuevas propuestas elaboradas con la participación de ciudadanos/as, usuarios/as y profesionales de atención primaria en salud (APS).

Para esto, la metodología contempla varias etapas. En primer lugar, una revisión panorámica de las experiencias en PSM, orientada a describir y caracterizar las experiencias en PSM en Latinoamérica, publicadas desde 1986 (Carta de Ottawa para la promoción de la salud) hasta la actualidad. 

Los resultados obtenidos en esta primera parte del estudio serán interpretados colectiva y participativamente desde la comuna de Independencia (vecinos/as, representantes de organizaciones comunitarias, usuarios y profesionales de APS). En esta segunda etapa se aplicarán métodos participativos, como una Jornada Comunal de Promoción de la Salud, en Independencia, y otras actividades ludícas, artísticas, o reflexivas en conjunto con organizaciones locales. Producto de este ejercicio de diálogo, reflexión y debate, surgirán recomendaciones que sirvan al desarrollo y optimización de la PSM. 

La difusión de todo el proceso y del producto final, integrados en la edición digital e impresa de un libro, nos permitirán vincularnos e incidir en otras comunas y regiones del país, invitando a posibles réplicas de nuestro trabajo en contextos similares.

¿Por qué nos interesa la promoción de la salud mental? ¿cómo la comprendemos?

La Promoción de la Salud Mental (PSM) se ha erigido como un componente esencial para abordar los desafíos contemporáneos en salud pública. Por un lado se reconoce que “sin salud mental no hay salud”) y por otro se considera que la promoción estaría trascendiendo el enfoque específico de la prevención y del tratamiento de los trastornos mentales.

La promoción de la salud (también mental) fue definida en la Declaración de Ottawa (1986) como “el proceso que permite a las personas aumentar el control sobre su salud y mejorarla”, constituyéndose como uno de los fundamentos para una nueva salud pública. Continuaba expresándose así el espíritu original de la declaración de Alma-Ata, donde la Atención Primaria de Salud (APS) era la estrategia para una salud pública integral, universalista, basada en los derechos humanos y donde la promoción era uno de sus elementos fundamentales, en pos de valores como la equidad, la justicia y el desarrollo social.

Durante los años 90 del siglo pasado, el neoliberalismo y gerencialismo minaron este modelo y marginaron el componente promocional y comunitario de la APS, reduciéndolo, en la práctica, a su expresión meramente asistencial.

Con el inicio del nuevo siglo XXI se ha recuperado el discurso de Alma-Ata; más específicamente, el modelo estratégico de la promoción de la salud se ha venido desarrollando conceptualmente en forma muy notoria. Sin embargo, su implementación, en la práctica, presenta complejidades que requieren de una evaluación crítica, al persistir desafíos cruciales para una aplicación congruente respecto algunas de sus dimensiones más significativas. De hecho, en salud mental (SM), la inclusión de prácticas promocionales es aún incipiente, identificándose una serie de tensiones en su praxis, ocasionadas fundamentalmente por la confusión entre promoción y prevención: foco social-comunitario vs. individual, perspectiva salutogénica vs. patogénica, desarrollo de SM positiva vs. reducción de riesgos, modelo de SM comunitaria vs. biomédico, acción práctica vs. intervención técnica, holismo integral vs. especialización atomizante, empoderamiento y participación de abajo hacia arriba vs. directividad de arriba hacia abajo, mayor o menor relevancia de la interdisciplinariedad e intersectorialidad.

Promoción y prevención son dos propósitos y procesos necesarios que se complementan para el desarrollo y fomento de la salud, sin embargo son distintos y -en algunos sentidos- hasta opuestos entre sí. Mientras la promoción presenta una función política, a través de una determinación de la salud colectiva que prioriza el ámbito social y comunitario, la prevención se enfoca en la reducción de factores de riesgo con una mirada más individual y técnica. El concepto de promoción comporta -por definición- el establecimiento de objetivos positivos, de mejoras en la salud y el bienestar, desde una perspectiva salutogénica; mientras que la prevención, por definición patogénica, se conceptualiza en negativo, con objetivos enfocados en la evitación de algún estado o proceso. De ahí que la primera se oriente principalmente a poblaciones sanas, para desarrollar su salud mental positiva, mientras que la segunda se oriente hacia ciertos “grupos de riesgo”, para prevenir potenciales enfermedades específicas, controlando factores de riesgo. 

La PSM está íntimamente relacionada con un modelo comunitario, basado en una acción práctica (de abajo hacia arriba), la participación y el empoderamiento de la comunidad; mientras la prevención de trastornos mentales está asociada al “modelo biomédico”, más tecnificado y directivo (de arriba hacia abajo), atendiendo o protegiendo a un potencial paciente. Frente a esta tecnificación y especialización profesional y disciplinar prevencionista, la PSM propone un abordaje interdisciplinar que permita comprender la SM como proceso y construcción social, cultural e histórico. Consecuentemente con ello, la PSM propone y enfatiza entre sus principios la aplicación de una colaboración y una práctica intersectorial.

Llama la atención que algunos intentos por identificar modelos teóricos en PSM no resultaron ser aportes demasiado significativos. La complejidad que presenta la práctica promocional, en la que confluyen múltiples disciplinas, su intersectorialidad, sus opciones en cuanto a niveles de acción (individual, colectivo, comunitario), con posibilidad de objetivos e intenciones políticas diversas, obliga a considerar una amplia serie de dimensiones y categorías de análisis desde las que es muy difícil establecer y acordar una único modelo teórico.

Se echa de menos un análisis de esta brecha entre el discurso y la acción; específicamente un estudio de la implementación de experiencias en PSM, a la luz del marco teórico-conceptual existente, un estudio que aporte nuevas orientaciones para una aplicación práctica de la PSM que permita superar la actual situación, considerando el contexto geográfico-cultural-político latinoamericano al que pertenece nuestro país y relevando específicamente el entorno de acción privilegiado que supone la APS. 

¿Qué busca aportar este proyecto?

Para cerrar la brecha entre la conceptualización teórica y la práctica de la PSM, entre la retórica del discurso político y su aplicación concreta, nos focalizaremos en ésta última, describiendo y caracterizando experiencias (evidencias) publicadas. Esto nos aportará una descripción diagnóstica, que fundamente la elaboración de recomendaciones para potenciar el desarrollo de la PSM.

El resultado de nuestra revisión aportará una descripción y una cartografía (mapa) de las evidencias que la PSM presenta en nuestra región latinoamericana, identificando sus principales características -tanto estructurales como procesuales-, situando cada experiencia concreta en un momento histórico y lugar geográfico específicos. Este primer resultado será un insumo, de gran relevancia, para suturar la brecha que antes observábamos entre teoría y práctica; en concreto, será de utilidad para tomadores de decisiones políticas, también alimentará la reflexión y formación de profesionales que se desempeñan en APS, y enriquecerá el ámbito académico, como aporte para la formación de recursos humanos en PSM.

Nuestro segundo aporte es la realización y sistematización de un ejercicio de interpretación y reflexión participativa en la comuna de Independencia, en Santiago, junto a ciudadanía, organizaciones sociales, usuarios/as y profesionales de APS. Se utilizarán metodologías participativas, que faciliten instancias colectivas y dinámicas de grupo para el diálogo, análisis y debate de los resultados obtenidos en la revisión panorámica anterior, culminando todo ello en la elaboración de recomendaciones para optimizar la práctica de la PSM. De esta actividad comunitaria destacamos, en primer lugar, todo el proceso participativo, reflexivo y dialógico que será registrado y descrito sistemáticamente; así servirá de ejemplo para replicarse, a futuro, en otras comunas. 

Finalmente, se editará y publicará un libro con recomendaciones que sirvan al desarrollo e implementación práctica de la PSM, tanto en el ámbito sanitario de la APS como en otros ámbitos y sectores socio-comunitarios. Su difusión -acompañada de seminarios de capacitación- entre organizaciones comunitarias y socio-políticas de la comuna de Independencia (Consejo de Participación Ciudadana, Juntas de Vecinos, Comunidades Educativas) y dispositivos de APS, permitirá potenciar la PSM comunal. Dado que esta difusión se extenderá a otras comunas y regiones del país, esperamos estrechar significativamente la brecha entre teoría y práctica de la PSM.

En definitiva, se potenciará la PSM utilizando sus propios conceptos y métodos: práctica dialógica, participación activa, reflexión crítica, empoderamiento, intersectorialidad; desde el contexto de la APS. 

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