La Escuela de Salud Pública (ESP) de la Universidad de Chile realizó dos actividades conmemorativas por el 8M, centradas en la visibilización de las vivencias femeninas y la reafirmación de los derechos sociales.
Los encuentros iniciaron el viernes 6 de marzo con la creación de carteles con mensaje alusivos al derecho a la salud, elementos con los que un grupo de académicas de la comunidad de la Escuela participó en la marcha del domingo 8 de marzo, bajo el lema “Por una salud digna y justa para todxs”.

Posteriormente, el lunes 9 de marzo, el hall de la institución se transformó en un espacio de encuentro denominado “La vida en el centro”, también organizado por la Mesa de Igualdad de Género y Educación No Sexista, espacio que contó con la participación triestametal de mujeres de la comunidad.
Durante la instancia, la Dra. Lorena Rodríguez Osiac, directora de la Escuela de Salud Pública, enfatizó la importancia de este hito como una fecha de memoria y vigilancia activa. “Es un día de conmemoración, quizás lo que tenemos que celebrar es la oportunidad de estar juntas, y renovar ese compromiso por mantenernos atentas a lo que está pasando”, señaló la autoridad, advirtiendo que, pese a los avances, "frente a las crisis políticas, frente a las crisis sociales, siempre volvemos a correr un riesgo".

La Dra. Rodríguez Osiac también destacó la particular sensibilidad que aportan las mujeres a los entornos laborales y de cuidado, citando como ejemplo la humanización en sectores tradicionalmente masculinizados como el transporte público y en particular sus conductores. En su intervención, hizo un llamado a no perder la capacidad de escucha y empatía mutua para mantener en la comunidad y fuera de ella.
El diálogo colectivo como herramienta de transformación y cuidado
Durante la jornada se realizó un ejercicio de reflexión horizontal entre trabajadoras, académicas y estudiantes. Andrea Álvarez Carimoney, integrante del Grupo No Sexista de la ESP y académica del programa de Salud Colectiva y Medicina Social, invitó a las asistentes a participar de una dinámica grupal basada en relatos y experiencias de vida. “Queremos invitarles a hacerse una pequeña reflexión que nos permita dialogar un poco más... comprender cuáles son esos lugares que nos habitan como personas”, explicó Álvarez durante el encuentro.
El cierre de la actividad estuvo marcado por testimonios que conectaron con los textos compartidos en grupo, muchos de ellos relacionados con la salud mental y la resiliencia. Finalmente, la Dra. Rodríguez Osiac concluyó reforzando la idea de la unidad como motor de cambio: “Recordar cómo juntas, de verdad, somos más. Y cómo juntas nos podemos atrever a hacer una defensa que solas no seríamos capaz de hacer”.
