Frente a la alerta sanitaria decretada por el Ministerio de Salud (Minsal) a raíz del virus Hanta, la cual rige territorialmente desde la región de Atacama hasta Magallanes, el Dr. Mauricio Canals, académico del Programa de Salud Ambiental de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, hizo un llamado a la tranquilidad ciudadana al precisar los verdaderos alcances de la medida gubernamental.
"La alerta sanitaria es importante, lo primero decir que no hay ninguna epidemia", enfatizó el experto de la casa de estudios. En la práctica, este estado administrativo permite a las autoridades sanitarias contar con más recursos para contratar personal médico, adquirir medicamentos rápidamente y destinar mayores fondos para la coordinación de medidas preventivas y de vigilancia epidemiológica.
La urgencia de reforzar la red asistencial radica en las cifras monitoreadas durante los últimos meses, ya que en lo que va del año se han registrado alrededor de 48 casos con 18 fallecidos, marcando una letalidad cercana al 38%. Al respecto, el especialista aprovechó la instancia para derribar uno de los mitos urbanos más comunes sobre la transmisión de esta zoonosis. Al analizar los antecedentes de los contagiados, el profesor Canals advirtió que "en un gran porcentaje, el antecedente principal es tener residencia rural, realizar labores de trabajo agrícola, trabajadores forestales, y también los excursionistas, pero fundamentalmente es un problema de la residencia rural".
El impacto de las comorbilidades y el complejo manejo clínico
Un factor que ha despertado la preocupación de la población es el marcado aumento de la mortalidad, que este año alcanzó un 38%, un salto estadístico relevante en comparación con el 18% registrado el año pasado y que supera levemente el promedio histórico de letalidad, situado entre un 33% y un 34%. El Dr. Canals descartó que esta fluctuación responda a una alteración del virus mismo, vinculándola directamente con el perfil y estado basal de los pacientes afectados. "Si aquellos pacientes son inmunodeprimidos, tienen comorbilidades, son mayores de edad, va naturalmente a aumentar la letalidad", puntualizó, agregando que al existir un volumen total de casos bajo en el país, es natural que el porcentaje fluctúe año a año según el grupo de personas que enferma.
Este nivel de letalidad exige que la ciudadanía consulte a tiempo frente a cualquier cuadro respiratorio tipo neumonía que se agrave con rapidez, recordando que el virus tiene un periodo de incubación de dos a cuatro semanas, e incluso se ha detectado hasta en 45 días posteriores al contagio. El gran desafío de salud pública frente al Hanta es que actualmente no existen antivirales específicos que hayan probado un efecto exitoso contra el patógeno. Debido a esto, los cuadros más severos requieren monitoreo estricto, oxigenación y eventual traslado a Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), existiendo pacientes que como última medida necesitarán soporte de oxigenación con membrana extracorpórea (ECMO).
Ante un escenario clínico tan desafiante, el experto recalcó que la estrategia principal sigue siendo la prevención para evitar el acercamiento del ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus), el reservorio natural del virus. Además de sellar rendijas, desmalezar el entorno y no acumular basura o comida en los hogares, el académico entregó una recomendación crucial para la limpieza de los espacios cerrados: no barrer jamás las superficies sin humedecerlas primero. El acto de barrer en seco levanta "las pequeñas partículas virales que están presentes en las excretas y en las orinas de estos roedores" en forma de aerosoles, facilitando la inhalación y el contagio directo en los pulmones humanos.
Extracto de la entrevista en Radio Bio Bio al Dr. Mauricio Canals Lombardi (28/julio)

