La profesora Ana María Oyarce Pisani, académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, fue distinguida con el Premio Nacional de Antropología CAACH 2025, reconocimiento que valora una trayectoria académica y profesional de más de cuatro décadas dedicada al cruce entre antropología, salud pública e interculturalidad. La distinción fue entregada en el marco del 12° Congreso Chileno de Antropología y constituye la segunda versión de este premio, instaurado por la comunidad disciplinar como un reconocimiento otorgado por pares.
El galardón releva el impacto sostenido del trabajo de la profesora Oyarce en el desarrollo de enfoques críticos sobre la relación entre salud, cultura y derechos humanos, con especial énfasis en pueblos indígenas y poblaciones históricamente excluidas, tanto en Chile como en América Latina. Su contribución ha sido clave para la incorporación de la variable étnica en sistemas de información en salud, así como para el diseño de políticas públicas con pertinencia cultural.
Al recibir el premio, la académica expresó que este reconocimiento trasciende lo individual y representa un trabajo colectivo: “Solo quiero agradecer profunda y humildemente este reconocimiento a nombre de todos y todas, principalmente todas, las colegas que trabajamos en la intersección entre antropología y salud, creando una manera comprometida de contribuir al bienestar y al bien común de toda la sociedad”.
Asimismo, destacó el rol del Núcleo de Antropología y Salud de la Escuela de Salud Pública en su trayectoria, agradeciendo especialmente a quienes impulsaron su postulación: “Quiero agradecer a mis queridas colegas del Núcleo de Antropología y Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Sol Anigstein, Andrea Álvarez y Marisol Ruiz, quienes me propusieron para este premio”.
Un reconocimiento desde la disciplina y con impacto en políticas públicas
El Premio Nacional de Antropología CAACH tiene como particularidad ser otorgado a partir de la propuesta y valoración de colegas, lo que refuerza su legitimidad académica y disciplinar. En esta segunda versión, el jurado destacó el liderazgo de la profesora Oyarce en el campo de la antropología de la salud, así como su aporte directo a políticas públicas, formación profesional y acción territorial.
Ana María Oyarce, Doctora en antropología médica, ha situado su trabajo en la intersección entre salud pública, epidemiología e interculturalidad, combinando metodologías cualitativas y cuantitativas para visibilizar inequidades estructurales en salud. Ha sido consultora de organismos internacionales como CEPAL, OPS, UNFPA y CELADE, influyendo en agendas regionales de alto impacto como el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo.
En el ámbito nacional, su labor en la Escuela de Salud Pública ha sido fundamental para la formación de generaciones de profesionales y salubristas, impulsando programas de postgrado y diplomados innovadores, entre ellos el de Antropología Médica. A ello se suma su trabajo sostenido durante más de dos décadas con el Servicio de Salud Araucanía Sur, donde coordinó procesos pioneros de atención intercultural, incluyendo la implementación de las primeras Oficinas de Atención con Pertinencia Intercultural en hospitales de la región.
En sus palabras finales, la profesora Oyarce subrayó el sentido ético y político de su quehacer profesional: “Aprendí que el antropólogo siempre tiene que hacer cosas que tengan significado y sentido para las poblaciones con las que trabaja y que contribuyan al bienestar de los grupos marginales y vulnerados”. En ese marco, dedicó el premio a referentes comunitarios mapuche con quienes trabajó en La Araucanía y reafirmó su convicción de que la antropología y la salud pública deben contribuir a transformaciones estructurales orientadas a la justicia social y el buen vivir.
