A 50 años del golpe de Estado en Chile: Estadísticas que duelen

A 50 años del golpe de Estado en Chile: Estadísticas que duelen

Las estadísticas permiten resumir información de un fenómeno mediante indicadores simples. En otras palabras, de alguna manera intentamos llevar un conjunto de datos, con toda la riqueza y detalle informativo que éstos contienen, a unos pocos números más o menos fáciles de interpretar. Lo anterior hace que en muchos casos (si no la mayoría) las estadísticas sean consideradas “frías”. En efecto, las estadísticas ignoran los detalles, y precisamente por este motivo deben ser usadas con la precaución de no descuidar la naturaleza de lo que se desea describir y respetar su esencia.

En este artículo se presentan algunas estadísticas de las muertes y desapariciones perpetradas por la dictadura cívico-militar en Chile. Teniendo en cuenta lo señalado anteriormente, espero que estas estadísticas no parezcan “frías” y permitan dar un contexto general de lo ocurrido, no olvidando que detrás de los números hubo personas con nombre y apellido, así como entornos familiares y sociales que siguen sufriendo.

Estadísticas globales

Durante los 16 años y 6 meses que duró la dictadura cívico-militar en Chile, hubo 2123 personas asesinadas y a la fecha existen 1093 personas detenidas desaparecidas cuyo destino final aún se desconoce[1]. En total, fueron 3216 personas ejecutadas o hechas desaparecer por el régimen. De estas cifras globales tenemos que en promedio se asesinó o se hizo desaparecer a 195 personas al año, o 16 personas al mes, durante la dictadura. Si esto no logra dar una idea de lo que significó, pensemos que equivale a la muerte o desaparición de una persona cada dos días.

En la Tabla 1 se muestra una descripción estadística de las víctimas de ejecución y desaparición por parte de la dictadura. Del total señalado antes, 3012 fueron hombres (casi el 94%) y 200 fueron mujeres. También hubo 4 nonatos (sin sexo registrado) muertos junto con sus madres embarazadas.

Respecto a la edad, fueron asesinados o hechos desaparecer 191 menores de edad (6%), lo que muestra uno de los aspectos más oscuros de la dictadura. Por otra parte, el grupo más numeroso fue el comprendido entre 18 y 34 años, con 2180 personas (más de dos tercios del total). Si a éste le sumamos el grupo de 35 a 44 años, tenemos que más del 80% de los asesinados y desaparecidos (2652 personas) fueron adultos menores de 45 años, dejando claro el perfil etario de los perseguidos políticos por el régimen.

A pesar de que supuestamente los perseguidos eran quienes militaban o simpatizaban con los partidos de la Unidad Popular (UP) y con el gobierno del Presidente Allende, o con partidos y movimientos de izquierda en años posteriores, éstos representan menos de la mitad de las personas ejecutadas o desaparecidas (1387 personas, un 43%). Paradójicamente, el grupo más numeroso (1812 personas, un 56%) eran personas sin militancia política.

Dado su mayor tamaño poblacional, la mayor parte de las ejecuciones y desapariciones ocurrieron en la Región Metropolitana (1937 víctimas, un 60%), siguiendo las regiones hacia el sur (833 víctimas, un 26%) y hacia el norte, incluida la Región de Valparaíso (388 víctimas, un 12%). No deja de ser llamativo que hubo 57 asesinatos y desapariciones ocurridas en el extranjero, casi todas en Argentina.

No hay duda que los primeros años fueron los más duros, lo que se ve reflejado en que hasta el año 1979 se asesinó o hizo desaparecer a 2664 personas (83% del total) y desde 1980 hasta el final de la dictadura las víctimas fueron 552 (el 17% restante).

La masacre de los primeros años

Como se indicó antes, en todo el período de dictadura se asesinó o hizo desaparecer, en promedio, a una persona cada dos días. Si esta cifra es impactante, esconde una realidad peor al centrarnos en los años iniciales. Ya en la Tabla 1 pudimos ver que desde el 11 de septiembre de 1973 al 31 de diciembre de 1979, es decir, en 2303 días, hubo 2664 asesinatos y desapariciones, lo que implica más de una víctima diaria. A su vez, este promedio esconde otra realidad aún peor, ya que el número de asesinatos y desapariciones llegó hasta un máximo de 78 personas en un solo día (el día del golpe).

En la Tabla 2 se muestra el número de víctimas de muerte y desaparición durante los años de la década de 1970. Se observa la enorme diferencia entre 1973 y el resto de los años, ya que en el período de casi cuatro meses del primer año se aniquiló a 1832 personas (el 57% de todos los asesinados y detenidos desaparecidos durante el régimen), con un promedio de 16 víctimas diarias. Si bien en los años posteriores la tasa media de víctimas diarias decreció considerablemente, se mantuvo en 1 persona cada 2 días hasta 1976, siendo el mínimo de 1 persona cada 20 días en 1978[2]. No obstante, en la década siguiente volvió a aumentar llegando a máximos de 93, 89 y 78 en los años 1983, 1984 y 1985, respectivamente, es decir, 1 persona cada 4 o 5 días[3].

Pero profundicemos un poco más en 1973. En la Figura 1 se muestra el número de personas asesinadas y detenidas desaparecidas cada día desde el 11 de septiembre al 31 de diciembre de 1973. Se observa que el mayor número se produjo el mismo día del golpe de Estado, donde hubo 78 víctimas entre ejecutados y detenidos desaparecidos. Claramente el período más crítico fue hasta fines de octubre, con un total de 1668 víctimas en 51 días, es decir, un promedio de 33 personas asesinadas y/o detenidas desaparecidas diarias. Si sólo consideramos los primeros 20 días (hasta el 30 de septiembre de 1973), la media es de 43 asesinados y detenidos desaparecidos diariamente. Las cifras se muestran en la Tabla 3.

La matanza infantil

Uno de los aspectos más tristes y dolorosos de reportar son las cifras de menores de edad. Como se mostró en la Tabla 1, fueron 191 los niños, niñas y adolescentes (NNA) asesinados y/o detenidos desaparecidos por la dictadura. Como en lo expuesto anteriormente, esta cifra por sí sola no es capaz de mostrar una realidad más cruda, que se grafica en la Figura 2.

Salta de inmediato a la vista que la gran mayoría (72 jóvenes, un 38%) fueron adolescentes de 17 años, casi el doble del grupo que le sigue, de 16 años (38 jóvenes, un 20%). Si el hecho que 153 jóvenes (un 80%) de entre 14 y 17 años estén en esta lista es una cifra impactante, más duro aún y difícil de asimilar es constatar que la dictadura fue capaz de asesinar y/o hacer desaparecer a niñas y niños de todas las edades[4], incluidos 4 lactantes (sumados a los 4 nonatos señalados en la Tabla 1).

Una reflexión final

Se acaban de cumplir 50 años desde que en Chile se realizó el golpe militar que terminó con un gobierno legítimo y dio inicio a una sangrienta dictadura cívico-militar de casi 17 años. Se ha hablado y escrito mucho, desde muchos puntos de vista y posiciones, sobre lo ocurrido. Los testimonios de las brutalidades y horrores sufridos por miles de víctimas parecen no terminar, así como el silencio de los ejecutores y la impunidad que aún existe. Por otra parte, han surgido nuevas e irrefutables pruebas de la intervención de Estados Unidos en confabulación con actores locales, hechos reconocidos por autoridades políticas de ese país.

En todo este escenario es que me he atrevido a presentar estas estadísticas. Tengo claro que esto representa sólo una parte del daño causado, ya que no se ha expuesto aquí nada sobre las miles de personas torturadas y exiliadas, cuyas vidas personales y familiares quedaron marcadas para siempre.

Aunque evidentemente estas estadísticas no son capaces de describir los detalles de las atrocidades ocurridas, espero que puedan contribuir a comprender la magnitud de la tragedia que se vivió en nuestro país para que no se repita nunca más algo similar. En la misma línea, espero que esto también pueda servir para que como sociedad estemos siempre atentos a la amenaza que representan ciertos grupos que siguen reivindicando la dictadura y relativizando (negando en muchos casos) sus horrores, lo que pone en riesgo (nuevamente) nuestra convivencia política y social.

[1] Esto de acuerdo a los datos disponibles en el sitio web del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (https://interactivos.museodelamemoria.cl), que es la base de información del presente artículo. Cabe notar que ésta presenta una discrepancia con los datos entregados por el Plan Nacional de Búsqueda de la Subsecretaría de Derechos Humanos, en el que se indica que los detenidos desaparecidos a la fecha son 1092 (https://www.derechoshumanos.gob.cl/plan-nacional-de-busqueda).
[2] Aunque la comparación con las cifras monstruosas del inicio de la dictadura puede hacer que tendamos naturalmente a minimizar la tasa del año 1978, invito a reflexionar y a tomar el peso de lo que significa que, en promedio, cada 20 días se asesinaba o se hacía desaparecer a alguien por sus ideas políticas.
[3] Resultados no mostrados en este artículo.
[4] 5 de 13 años, 2 de 12 años, 2 de 11 años, 4 de 10 años, 2 de 9 años, 4 de 8 años, 4 de 6 años, 1 de 4 años, 3 de 3 años, 2 de 2 años, 1 de 1 año, 4 lactantes menores de 1 año y 4 nonatos.

Últimas noticias

Columna de opinión Cooperativa.cl

Opinión: Obesidad, un factor de riesgo de cáncer que podemos prevenir

Texto escrito por la Dra. Lorena Rodríguez Osiac, directora Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, integrante del Grupo Transdisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP) de la misma Universidad e investigadora del Centro para el Control y la Prevención del Cáncer (CECAN). Coescrita con Deborah Navarro Rosenblatt, PhD, integrante del Grupo Transdisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP), de la Universidad de Chile.

Académica del programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública

María Teresa Muñoz Quezada se adjudica proyecto Fondecyt 2024

Este proyecto de investigación, tiene como objetivo evaluar el efecto de la exposición ambiental a plaguicidas en la salud neuroconductual y neurofisiológica de adultos en comunidades rurales de la región del Maule. Se espera que los resultados proporcionen información relevante para la toma de decisiones y la implementación de regulaciones que protejan la salud de las comunidades expuestas.